Retrato de una mujer sonriente con maquillaje coral, cabello ondulado y blusa verde de encaje sobre fondo amarillo.

¡hola!, soy
Déborah Brime

Terapeuta psicocorporal, profesora de yoga, educadora y una curiosa de todo lo que nos mueve por dentro.

Me interesa cómo sentimos, cómo nos relacionamos, qué hacemos con lo que nos pasa y todas esas contradicciones que aparecen entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.

Y también el deseo, el placer, la creatividad, el descanso, los límites y todas esas contradicciones que forman parte de ser humanas.

Llevo más de ocho años acompañando procesos individuales y grupales, especialmente con mujeres. Y sigo sintiéndome mucho más aprendiz que experta. Porque mientras acompaño las preguntas de otras personas, sigo explorando las mías.

Mujer con blusa negra y pantalón verde bailando con los brazos levantados en un ambiente acogedor con cortinas blancas.

Un poco de cómo
llegué hasta aquí

Mi primera formación fue en Educación Infantil. Siempre me ha llamado la atención cómo aprendemos, cómo nos desarrollamos y qué necesitamos para crecer. Con el tiempo, esa curiosidad fue tomando otros caminos.

En 2014 hice mi primera clase de yoga en Rishikesh, India. Después vinieron más de dos años viviendo, trabajando y viajando por Asia y un montón de experiencias que fueron ampliando mi manera de mirar la vida.

El yoga se convirtió en una práctica importante para mí, pero también empecé a acercarme a la danza, el teatro, el tantra y otras formas de exploración corporal.

Me interesaba cada vez más esa relación entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que expresamos con el cuerpo. Y, sobre todo, cómo llevar todo eso a la vida cotidiana.

Con los años llegaron las formaciones, los primeros grupos de mujeres, los retiros y el acompañamiento terapéutico. De todo ese recorrido ha ido tomando forma mi manera de acompañar, donde conviven la palabra, el movimiento, la creatividad y el encuentro con otras personas.

Hay algo que atraviesa prácticamente todo lo que hago: la curiosidad por conocernos mejor y ampliar nuestras maneras de vivir.

En mi trabajo con mujeres me llama especialmente la relación con los límites, las necesidades, el deseo y el placer. Porque el autoconocimiento no tiene por qué consistir únicamente en revisar heridas o trabajar aquello que nos cuesta.

También hay mucho que descubrir desde el juego, la creatividad, el movimiento y las experiencias compartidas.

De esa inquietud han nacido proyectos como DANZADAS, el festival WOW Women Fest, mis retiros para mujeres y El Templo, el espacio de yoga y cultura que he creado en El Masnou.

Proyectos distintos con una misma intención: seguir investigando qué significa estar más presentes en nuestra propia vida.

Y eso es algo que sigo explorando también conmigo misma.

Y si te interesa la parte más académica..

Aquí van algunas de las formaciones y experiencias que han ido nutriendo mi manera de trabajar.